Las cuatro verdades nobles dictan lo siguiente:
Primera verdad
La vida está llena de sufrimiento. Los humanos enfrentamos de manera constante ira, miedos y distintos tipos de tristeza. El nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte son sufrimiento, pues representan la separación de lo que es agradable o el fracaso en la obtención de lo que se desea. La continuación de esta idea se encuentra en las siguientes cuatro verdades.
Segunda verdad
El sufrimiento es consecuencia del apego. Dado que nos aferramos a las metas, los objetos y las personas, sufrimos cuando las perdemos, pero en realidad todo es transitorio. El deseo también genera sufrimiento, ya que las expectativas llevan a la decepción.
Tercera verdad
El cese del sufrimiento es posible mediante el desapego. Es necesario renunciar al deseo.
Cuarta verdad
El camino hacia el propio mejoramiento es el camino óctuple, un método que consiste en moderar la gratificación hedonista con la autonegación ascética; es decir, elegir el camino correcto y tener como finalidad el mindfulness y la sabiduría luminosa.
Estas cuatro verdades nobles deben comprenderse mediante un esquema sencillo: la primera verdad debe reconocerse y comprenderse, la segunda verdad debe abandonarse, la tercera verdad debe ser realizada (cesar el sufrimiento por el apego y el deseo) y la cuarta verdad debe ser desarrollada, pues se trata de un camino hacia la iluminación.
La popularidad del budismo en Occidente parece ir en aumento. Aprovechemos este fenómeno para retomar las ideas que puedan ayudarnos a construir un mejor mundo y a desarrollar nuestras capacidades espirituales.

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